En el segundo cuarto del año, y animado por haber visto otros trabajos para conocidos comunes, Raúl Acín, amigo y excompañero de la especialidad de dirección en la escuela de cine, se puso en contacto conmigo para entrevistarnos. Quería proponerme una cabecera de animación tradicional para su cortometraje "Noche de Lobos", que estaba postproduciendo en ese momento, interpretado por Fernando Tielve, Manuela Burló, Tina Sáinz y Críspulo Cabezas. Por otro lado, teníamos que ponernos al día, tras haber estado varios años sin saber el uno del otro, después de haber compartido una de las mejores etapas de nuestras vidas. Decidí traerlo al barrio de Aluche y tomarnos un café en Los Arcos, mientras charlábamos de todo.
Raúl fue un chico formado inicialmente en el Instituto Oficial de Radio Televisión Española, IORTV, que pasó posteriormente por la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid, ECAM, donde coincidimos, para terminar su formación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, UCM. Con el tiempo habría hecho camino como crítico de cine desde las publicaciones Dirigido por, Cuadernos Hispanoamericanos, Nosferatu o Númerocero.es, habiendo participado en libros de divulgación cinematográfica como "El Thriller USA de los 70", "Cine y Convivencia", y "Salud y Didáctica de la Mirada", y como redactor y redactor jefe en El Periódico de Aragón y en We Love Cinema, unión de profesionales del cine y el audiovisual español. Actualmente colabora de forma habitual con la Filmoteca Fnac-Avalon Productions, y paralelamente trabaja de script en cine y de ayudante de realización en televisión, mientras levanta su productora Escuela de Pánico.
Cuando llegó comprobé que no había cambiado nada, seguía siendo igual que siempre, aquel querubín con talento tal y como recordaba de aquellos buenos tiempos. Me agradó mucho oir que pese a que el sector está mal, seguía trabajando y haciendo proyectos propios. Ya puestos en materia, y después de explicarme cuál era su idea para la cabecera, ondeando la bandera del "algo sencillito", consiguió convencerme para llevar a cabo el trabajo en animación tradicional. A mi me daba miedo implicarme demasiado, porque el curro aunque parezca fácil, lleva muchísimo tiempo y esfuerzo realizarlo. Le expliqué que una vez comenzada la animación, no podría dedicarme a hacer cambios drásticos, porque eso me obligaría a empezar de nuevo. Cosas del sistema de animación tradicional. A pesar de ello, le recomendé una versión en 3D de la cabecera, a modo de grafismo, algo que seguramente le aportaría la seguridad de tener algo hecho, y que no llevaba más de una semana de trabajo, aparte de ser más sencillo aplicar cambios en ella. No parecía que estuviera muy de acuerdo, me dio la sensación de que no conocía esa faceta de la animación, y que no había visto nunca resolver una cabecera con esa técnica. Yo estaba convencido, pero Raúl insistía en querer animación tradicional "al estilo de los años 80", haciendo hincapié en que el personaje se pareciese al protagonista del cortometraje para transformarlo en licántropo antes de mostrar el título. Una vez nos pusimos al día de nuestros chismes, y de acuerdo con lo que podía aportar a su proyecto de cortometraje, decidí comprometerme, no sin antes pedirle un margen amplio de tiempo para llevar a cabo la escena. Y nos pusimos manos a la obra.
Para facilitar la animación del personaje, decidí emplearme en un modelo que sintetizara las líneas todo lo que pudiera, pero respetando una estética "ochentera", y sin que llegara a ser cartoon. Traté de conseguir la síntesis en zonas de posibles overlappings, que alargan el trabajo y obligan a animar por capas para que no te vibre la línea de registro (inmóvil) al calcarla en varios dibujos. Principalmente el pelo, que procuré dejar semirígido. Mientras tanto, Raúl eligió la fuente de escritura con la que trabajaríamos el texto del título.Una vez dí con el modelo comencé a animarlo, enviando las imágenes a Raúl para que me diera el visto bueno. Lamentablemente para mí, el director tenía otro concepto de diseño a modo de inspiración, que por concretar, me comentó que debería parecerse lo máximo posible al pelo de Hank, uno de los personajes de "Dragones y Mazmorras". Lo malo es que para hacer una animación completa necesitaba el máximo de información, por lo que le pedí el model sheet del personaje, a ser posible el turn arround, para recomenzar el trabajo que tenía hecho hasta el momento. Y lo cierto es que nos metimos en un callejón sin salida, pues entre ambos no fuimos capaces de conseguirlo, y al final dispusimos de un material de documentación muy precario, apenas unas pocas fotos muy pequeñas que conseguimos en la red. Cuando nos dimos cuenta del problema, le comenté que ya que tendría que recomenzar nuevamente, podríamos darle un repaso al lenguaje que utilizaríamos para ver si podíamos ser capaces de encontrar una forma en la que me costara menos trabajo animar, al disponer de menos tiempo respecto al comienzo de la colaboración desinteresada. Y así encontramos otra solución, que pasaba por animar sólo la transformación
del hombre a licántropo con los pies en primer término y su sombra proyectada sobre un muro. Y para que hubiera documentación fácil de consultar, recurrimos a la colección de cómics de "Werewolf by Night" que Raúl puso encima de la mesa apenas un par de días después de planificar la nueva escena. Eso sí, del primer modelo que trabajé, al menos la cromatografía era una de las facetas del diseño con la que más contento estaba el director aragonés.Con el concepto bién claro, todo el mes de julio iría dedicado exclusivamente a la animación de la cabecera. Se hizo bastante cuesta arriba, pues había que deformar el dibujo de las piernas en primer término a modo de angular para que la perspectiva del background se viera favorecida con un ligero paneo horizontal que nos llevara a centrarnos en su sombra proyectada en un muro al transformarse (guiño a Murnau - siempre me acuerdo del Capitán Pedro cuando toca hacer sombras -) antes de que apareciera el título de la productora.
Noté que a Raúl comenzaban a no salirle las cuentas del tiempo, y al final decidí insistirle en la idea de hacer un grafismo animado, trabajo laborioso, pero más rápido de realizar, en una semana. Así, le recomendé nuevamente que, para que se quedara tranquilo y al menos tuviera un trabajo completo en la mano, le realizara una cabecera en 3D antes de que terminara el mes. Raúl, pese a no estar convencido de la técnica, accedió al verse falto de tiempo con procesos técnicos y ajustes de la animación tradicional, de forma que la última semana del mes abandonaría la cabecera dibujada por otra en 3D que contuviera dibujos tratados digitalmente. La única condición que me puso fue que evocara la cabecera de Marvel Studios, sin que fuera muy evidente el origen de la idea, buscábamos aceptación, no el típico comentario de "¡mira, como el de la Marvel!". Del resto le pedí confianza y me la dió, aunque me reconoció que la técnica le asustaba mucho,
y que posiblemente el resultado le parecería "indigno" conforme a la idea que en un principio tenía en mente. Procuré hacer algo bueno y efectivo que revirtiera tal prejuicio hacia la técnica que le sugerí.Al cabo de una semana terminé la pieza, y se la enseñé. Mucho me temo que por el estilo cinematográfico del cortometraje de Raúl, y conciéndole como creo que le conozco, al final no la utilizará, o sí, pero con mucha carga de postproducción. Tal como le dije, al menos le queda una cabecera muy chula en la mano, de una colaboración desinteresada terriblemente laboriosa y sujeta a cambios demasiado radicales. Jejeje... al final, eso sí, Raúl terminó felicitándome por la pieza, y reconociendo que la técnica que le recomendé no estaba nada mal, convencido de que el resultado era mucho más que digno. Quizá vosotros seáis más críticos con este trabajo, o no... ahí lo tenéis, y ya me diréis qué os parece.
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