Pasaron unas fechas y pronto
recibí la llamada del director. Se trataba de Moisés Martín, realizador novel y especialista en imagen que hasta entonces había escrito diferentes artículos para las publicaciones Looc Madrid y Coiffure. Según parece, un par de años antes decidió crear la productora Producciones Desesperadas para, en 2010, escribir, producir y dirigir su primer cortometraje, "La Cleopatra Perturbada", una tragicomedia terrorífica de desamor con aires de serie B americana. En la actualidad se encontraba inmerso en su segundo proyecto, "Las Aventuras de Tina y Dita", que continúa en la línea de su primer trabajo. Me dijo que necesitaba una escena de grafismo y animación para la cabecera, así que decidimos llevar a cabo nuestra primera reunión en una de las cafeterías de la Plaza de España.Cuando nos encontramos charlamos acerca de las ideas que tenía, y me enseñó el material que tenía en un portátil mientras tomábamos un café. Me resultó sorprendente, no sabría cómo catalogar su trabajo, está cerca del gore, con un toque de humor, me divirtió. Era un estilo que nunca había visto antes, así que accedí a hacerle la cabecera, a ver hasta dónde me llevaba todo esto. Cuando ví los efectos especiales le comenté que podrían ser mucho mejores, sin demasiado esfuerzo, con lo que aproveché para promocionar el trabajo de Alicia Jiménez, antigua compañera en la ECAM, completamente seguro de que le gustaría participar en el proyecto, tanto por estilo como por mi convicción de que terminaría congeniando con Moisés.
Lo cierto es que el realizador vino muy preparado, enseguida me entregó material, el guión y un story board de lo que quería, eso sí, muy desfasado en timming y en fuerza visual, lo que me animó a pedirle confianza para que dejara el trabajo en mis manos. Después de debatir acerca de la idea que tenía en mente, accedió a seguir mis consejos sobre el ritmo de la pieza.
Por otro lado, el cortometraje ya lo tenía montado y etalonado, lo que me obligó a pedirle imágenes del corto ya terminadas para saber más o menos con qué temperaturas y cromatografías se había trabajado la postproducción, al fin y al cabo, el esfuerzo de acercar la escena al resto del trabajo la tendría que hacer yo. Además, sin un sonido de referencia, una banda sonora, eso suponía que prácticamente tendría que trabajar a ciegas. Después de hacerle ver los pros y contras que teníamos para llevar a cabo la cabecera, ambos llegamos al acuerdo de confiar el uno en el otro y ver qué salía de todo esto. Y nos pusimos manos a la obra.
Tardé algo de tiempo en ir preparando las piezas del modelado, aunque al final logré el objetivo de construir una cinta vhs. La documentación me resultaba vital a la hora de ensamblar piezas, así que le pedí a Moisés una cinta real para poder tomar nota y, por qué no, también algunas imágenes que me hicieran falta para texturizar. Hice varias pruebas, pero ninguna me terminó de convencer, y dado que ya andábamos algo cortos de tiempo, decidí plantear el BG y el lenguaje de forma que favorecieran la construcción que tenía y el ritmo que necesitaba la pieza. Al final, saqué el fondo del mismo modelado de la cinta, ya animada, para luego tratar los fotogramas uno a uno a posteriori. Así, al montarlo después, ya tendría los fondos resueltos y con movimiento. Ya sólo quedaba animar la cinta, algo relativamente difícil al trabajar sin sonido de referencia, así que me decanté por dividir los movimientos en secciones matemáticas iguales, de forma que al montar un tema musical, después se pudiera encajar a sincro con mayor facilidad. Tapé la cámara completamente durante exactamente un fotograma en cada movimiento de la cinta, para poder cambiar el background aprovechando el cambio de posición de la misma, a modo de ráfaga.
Eso suele funcionar muy bién, me dije, aumenta la fuerza visual y resulta espectacular cuando lo acompaña el sonido fx. Me decanté por llevarlo a cabo con esas directrices. Después, una vez marcado un ritmo de movimiento, quedaba sacarle brillo a la escena, añadiendo las pegatinas de la cinta y presentándolas en una perspectiva que, en lugar de ser plana como planteaba en un principio el director, ganara en profundidad y agregara una mayor fuerza visual en cada pose, favorecida más aún por los fondos que había seleccionado, y suavizada por el slide (patinado leve) de pieza cuando se presenta. De esa forma, y trabajando la animación por blocking fui animando la cinta hasta conseguir un movimiento uniforme y constante, sin dejar que nada se quedara fijo en imagen, tratando de que al final toda la pieza parezca viva.Cuando terminé la cabecera, se la pasé a través de internet para que la supervisara y la montara con el postproductor si le valía. Inmediatamente, el director me llamó para decirme que mi trabajo le había hecho muy feliz, que le valía, y que ya estaba montando la escena. Yo me alegré un montón, costó un poco, pero al final salió una pieza que creo que no está mal, merece la pena. Si es capaz de alegrar a Moisés, supongo que hará lo mismo con más gente, así que me doy por satisfecho. Ya me diréis vosotros mismos qué os ha parecido.
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