viernes, 23 de septiembre de 2011

Alis, Telescopio.

Hace poco Alis nos presentó "Telescopio", uno de sus últimos trabajos, extraído del álbum "Material de Disección" BMG 2011, dirigido y realizado por Manuela Moreno, una de las directoras noveles más prometedoras del cine español, y con quien tuve el inmenso honor de compartir estudios en la escuela de cine primero, y de participar en algunos de sus proyectos posteriores después. Da gusto comprobar cómo han ido creciendo profesionalmente todos aquellos que un día fuimos compañeros de estudios, y más aún cuando algunos alcanzan el éxito con sus trabajos, resulta inspirador, y llena el orgullo.
Y este es el caso de este maravilloso videoclip, un número uno en las listas de éxitos de Mundopop, destacado en las páginas de Mondo Sonoro, y número uno de los temas de música alternativa española en las listas de iTunes. Un trabajo estupendo que reúne sensibilidad por los cuatro costados, muy en la línea ascendente de la talentosa directora murciana.

Cuando Manuela vino a verme para proponerme participar en el proyecto, enseguida noté que hablábamos el mismo idioma, el que hacía ya bastante tiempo que no escuchaban mis oidos, demasiado inmersos en trabajos televisivos. Me quedé fascinado con las explicaciones que me daba acerca de lo que querían conseguir, porque era relativamente sencillo pero muy efectivo, me daba la sensación de que todo estaba controlado. Eso me tranquilizó y me hizo ser yo mismo, sabiendo que siempre voy con el miedo a que me encarguen algo que supere mis habilidades. Conocí a Joaquín Zamora, que irradiaba buén rollo y mucha confianza en el proyecto. Pedimos unos cafés y nos los trajo a la mesa. A pesar de parecer el tipo más respetable de la reunión, también era el más servicial. A mi eso ya me bastó para decir con seguridad que estaba con un gran tipo. Por supuesto, accedí sin condiciones a participar en el proyecto con ellos, ya desde haber trabajado con Manuela en "Cloe" para mí resultaba tan gratificante que le gustara mi trabajo y que confiara en seguir haciendo cosas juntos que me costó muy poco decirles que sí. Ya me había comprometido.

Poco tiempo después asistí a otra reunión en una de las cafeterías de Tirso de Molina, donde se expuso el proyecto con mucho más detalle. Allí conocí a parte del resto del equipo. Fue un privilegio conocer a Mairén Muñoz, actriz y modelo conquense protagonista del vídeo, y mujer de bandera. Mi papel se redujo a aconsejar acerca de cómo deberían ser los planos para favorecer mi trabajo posterior, en lo que más o menos todos estuvimos de acuerdo.
Al terminar la reunión, Manuela insistió en visitar la localización del rodaje, a muy poca distancia de donde nos encontrábamos. Se trataba de un videoclub de barrio, algo escondido. Pudimos comprobar cómo la mala suerte se cebó con nosotros, al encontrarnos la fachada del videoclub totalmente cubierta por un andamio. Ahora la solución pasaba por modificar un poco la idea original, o en hacer un trabajo de 3D descomunal, que siempre hay alguien que lo comenta. A pesar de todo, la tranquilidad era absoluta, se cambió la forma de contarlo y sin problemas. Sólo quedaba reunir los vídeos vhs para llenar el local, lo que al parecer no resultó tan fácil como podría parecer. Aquel videoclub no necesitaba mucho, ya era muy apropiado de por sí. Asustaban un poco sus recovecos, anunciaban poco espacio para trabajar, pero al final Manuela resolvió los tiros de cámara en el rodaje de forma magistral.



Turno para la postproducción. Una vez rodado todo, llegaba el turno para que Gaizka Ibarreche, postproductor, y un servidor, en calidad de grafista,
trabajáramos con Manuela hasta dar homogeneidad a la pieza musical de Alis. Decidimos utilizar con acierto internet para acelerar el proceso de intercambio de archivos entre nosotros, lo que terminó por agilizar el trabajo de equipo. Había momentos en los que hablábamos por teléfono entre nosotros con los ordenadores delante y parecía que estuviéramos en dos salas, una contígua a la otra. Sorprende el hecho de que Gaizka y yo no nos viéramos en ningún momento del proceso, y que sin embargo el trabajo de equipo fuera fácil y fluido. Se notaba que ambos nos habíamos curtido en televisión. Trabajamos a destajo durante varios dias, por supuesto con la ayuda inestimable de una directora obligada a desdoblarse entre nosotros, y en ocasiones, a cubrir distancias para vernos, todo en tiempo récord. Ya estábamos a contrarreloj. Sólo encontramos problemas con la comunicación entre discos duros y máquinas, pues Gaizka trabaja en entorno Mac y yo lo hago en entorno Pc. Una vez solucionados los problemas técnicos, el trabajo conjunto fue placentero, sobre todo gracias a que Manuela tenía muy claro lo que quería y nos lo dejaba muy claro cuando nos lo decía. De esa forma evitamos tener que repetir planos y aumentar así el volumen de trabajo. Gaizka hizo magia con el montaje y por suerte los planos que le iba pasando le iban valiendo en su mayoría, y si había que cambiar algo lo hacíamos rápido y sin problemas. Pocas veces he trabajado con esta mecánica, y si bién me gusta más estar con las personas con quienes trabajo, he de decir que a pesar de los esfuerzos que nos llevó a todos, terminé muy contento con los compañeros y con el trabajo realizado, y encantado con que a Manuela le guste mi trabajo, claro.

Ya con el proyecto finalizado, quedaba saber qué le parecía a los chicos de Alis y a BMG el trabajo del equipo. Cuando me pasaron el vídeo para verlo antes del estreno aluciné. No podía dar crédito. Sabía que Manuela era buena dirigiendo, pero no tanto. Ha hecho de un videoclip musical toda una historia romántica en tono vintage. Sencillez y muy buén hacer. ¡Qué bueno!
El estreno fue en la sala Star, en la calle Princesa.
Allí me presentaron a Dani Pérez, protagonista del videoclip a quien hasta entonces no conocía pese a haber trabajado con miles de imágenes suyas. Tuve la ocasión de felicitarle por un magnífico trabajo y de comprobar que además se trata de un chico muy majo. Fue entonces cuando Alis, el grupo musical jienense formado por el vocalista de Baeza Pachi García, el guitarrista Juan Pablo Huertas y el batería David "Prince", nos ofrecieron una canción que evoca al recuerdo y nos sitúa entre finales de los años 70 y principios de los 80. Después, nos deleitaron con un concierto que, la verdad, no sonaba nada mal, lo que me da a pensar que el éxito de la gira será toda una realidad.
Hubo aforo, el concierto estuvo muy chulo, y a la gente parece que le gustó mucho el videoclip. Normal, ¿no os parece?

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