En el segundo cuarto del año, y animado por haber visto otros trabajos para conocidos comunes, Raúl Acín, amigo y excompañero de la especialidad de dirección en la escuela de cine, se puso en contacto conmigo para entrevistarnos. Quería proponerme una cabecera de animación tradicional para su cortometraje "Noche de Lobos", que estaba postproduciendo en ese momento, interpretado por Fernando Tielve, Manuela Burló, Tina Sáinz y Críspulo Cabezas. Por otro lado, teníamos que ponernos al día, tras haber estado varios años sin saber el uno del otro, después de haber compartido una de las mejores etapas de nuestras vidas. Decidí traerlo al barrio de Aluche y tomarnos un café en Los Arcos, mientras charlábamos de todo. Raúl fue un chico formado inicialmente en el Instituto Oficial de Radio Televisión Española, IORTV, que pasó posteriormente por la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid, ECAM, donde coincidimos, para terminar su formación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, UCM. Con el tiempo habría hecho camino como crítico de cine desde las publicaciones Dirigido por,Cuadernos Hispanoamericanos, Nosferatu o Númerocero.es, habiendo participado en libros de divulgación cinematográfica como "El Thriller USA de los 70", "Cine y Convivencia", y "Salud y Didáctica de la Mirada", y como redactor y redactor jefe en El Periódico de Aragón y en We Love Cinema, unión de profesionales del cine y el audiovisual español. Actualmente colabora de forma habitual con la Filmoteca Fnac-Avalon Productions, y paralelamente trabaja de script en cine y de ayudante de realización en televisión, mientras levanta su productora Escuela de Pánico.
Cuando llegó comprobé que no había cambiado nada, seguía siendo igual que siempre, aquel querubín con talento tal y como recordaba de aquellos buenos tiempos. Me agradó mucho oir que pese a que el sector está mal, seguía trabajando y haciendo proyectos propios. Ya puestos en materia, y después de explicarme cuál era su idea para la cabecera, ondeando la bandera del "algo sencillito", consiguió convencerme para llevar a cabo el trabajo en animación tradicional. A mi me daba miedo implicarme demasiado, porque el curro aunque parezca fácil, lleva muchísimo tiempo y esfuerzo realizarlo. Le expliqué que una vez comenzada la animación, no podría dedicarme a hacer cambios drásticos, porque eso me obligaría a empezar de nuevo. Cosas del sistema de animación tradicional. A pesar de ello, le recomendé una versión en 3D de la cabecera, a modo de grafismo, algo que seguramente le aportaría la seguridad de tener algo hecho, y que no llevaba más de una semana de trabajo, aparte de ser más sencillo aplicar cambios en ella. No parecía que estuviera muy de acuerdo, me dio la sensación de que no conocía esa faceta de la animación, y que no había visto nunca resolver una cabecera con esa técnica. Yo estaba convencido, pero Raúl insistía en querer animación tradicional "al estilo de los años 80", haciendo hincapié en que el personaje se pareciese al protagonista del cortometraje para transformarlo en licántropo antes de mostrar el título. Una vez nos pusimos al día de nuestros chismes, y de acuerdo con lo que podía aportar a su proyecto de cortometraje, decidí comprometerme, no sin antes pedirle un margen amplio de tiempo para llevar a cabo la escena. Y nos pusimos manos a la obra.
Para facilitar la animación del personaje, decidí emplearme en un modelo que sintetizara las líneas todo lo que pudiera, pero respetando una estética "ochentera", y sin que llegara a ser cartoon. Traté de conseguir la síntesis en zonas de posibles overlappings, que alargan el trabajo y obligan a animar por capas para que no te vibre la línea de registro (inmóvil) al calcarla en varios dibujos. Principalmente el pelo, que procuré dejar semirígido. Mientras tanto, Raúl eligió la fuente de escritura con la que trabajaríamos el texto del título.
Una vez dí con el modelo comencé a animarlo, enviando las imágenes a Raúl para que me diera el visto bueno. Lamentablemente para mí, el director tenía otro concepto de diseño a modo de inspiración, que por concretar, me comentó que debería parecerse lo máximo posible al pelo de Hank, uno de los personajes de "Dragones y Mazmorras". Lo malo es que para hacer una animación completa necesitaba el máximo de información, por lo que le pedí el model sheet del personaje, a ser posible el turn arround, para recomenzar el trabajo que tenía hecho hasta el momento. Y lo cierto es que nos metimos en un callejón sin salida, pues entre ambos no fuimos capaces de conseguirlo, y al final dispusimos de un material de documentación muy precario, apenas unas pocas fotos muy pequeñas que conseguimos en la red. Cuando nos dimos cuenta del problema, le comenté que ya que tendría que recomenzar nuevamente, podríamos darle un repaso al lenguaje que utilizaríamos para ver si podíamos ser capaces de encontrar una forma en la que me costara menos trabajo animar, al disponer de menos tiempo respecto al comienzo de la colaboración desinteresada.Y así encontramos otra solución, que pasaba por animar sólo la transformación del hombre a licántropo con los pies en primer término y su sombra proyectada sobre un muro.Y para que hubiera documentación fácil de consultar, recurrimos a la colección de cómics de "Werewolf by Night" que Raúl puso encima de la mesa apenas un par de días después de planificar la nueva escena. Eso sí, del primer modelo que trabajé, al menos la cromatografía era una de las facetas del diseño con la que más contento estaba el director aragonés.
Con el concepto bién claro, todo el mes de julio iría dedicado exclusivamente a la animación de la cabecera. Se hizo bastante cuesta arriba, pues había que deformar el dibujo de las piernas en primer término a modo de angular para que la perspectiva del background se viera favorecida con un ligero paneo horizontal que nos llevara a centrarnos en su sombra proyectada en un muro al transformarse (guiño a Murnau - siempre me acuerdo del Capitán Pedro cuando toca hacer sombras -) antes de que apareciera el título de la productora.
Noté que a Raúl comenzaban a no salirle las cuentas del tiempo, y al final decidí insistirle en la idea de hacer un grafismo animado, trabajo laborioso, pero más rápido de realizar, en una semana. Así, le recomendé nuevamente que, para que se quedara tranquilo y al menos tuviera un trabajo completo en la mano, le realizara una cabecera en 3D antes de que terminara el mes. Raúl, pese a no estar convencido de la técnica, accedió al verse falto de tiempo con procesos técnicos y ajustes de la animación tradicional, de forma que la última semana del mes abandonaría la cabecera dibujada por otra en 3D que contuviera dibujos tratados digitalmente. La única condición que me puso fue que evocara la cabecera de Marvel Studios, sin que fuera muy evidente el origen de la idea, buscábamos aceptación, no el típico comentario de "¡mira, como el de la Marvel!". Del resto le pedí confianza y me la dió, aunque me reconoció que la técnica le asustaba mucho, y que posiblemente el resultado le parecería "indigno" conforme a la idea que en un principio tenía en mente. Procuré hacer algo bueno y efectivo que revirtiera tal prejuicio hacia la técnica que le sugerí.
Al cabo de una semana terminé la pieza, y se la enseñé. Mucho me temo que por el estilo cinematográfico del cortometraje de Raúl, y conciéndole como creo que le conozco, al final no la utilizará, o sí, pero con mucha carga de postproducción. Tal como le dije, al menos le queda una cabecera muy chula en la mano, de una colaboración desinteresada terriblemente laboriosa y sujeta a cambios demasiado radicales. Jejeje... al final, eso sí, Raúl terminó felicitándome por la pieza, y reconociendo que la técnica que le recomendé no estaba nada mal, convencido de que el resultado era mucho más que digno. Quizá vosotros seáis más críticos con este trabajo, o no... ahí lo tenéis, y ya me diréis qué os parece.
Cuando conocí a Moisés Martín, director novel, me comentó que paralelamente a sus proyectos cinematográficos estaba levantando un festival de cine independiente, localizándolo en el maravilloso pueblo de Tolox, en la provincia andaluza de Málaga, donde acababa de rodar su último cortometraje, "Las Aventuras de Tina y Dita". Al parecer, Moisés participaba en una asociación llamada Sieteficciones que, ayudada por su productoraProducciones Desesperadas, y por el Ayuntamiento de Tolox, querían llevar a cabo la primera edición de un festival sin precedentes. Habían movido cielo y tierra para promocionar el festival, pero apenas le pudieron dedicar tiempo a la imagen del mismo.
Cuando coincidí por vez primera con Moisés, entre el material que me enseñó se encontraba la cartelería original del festival, algo extremadamente tosco y poco llamativo, para el objetivo de promocionar una primera edición del festival. Al comentarlo me dijo que no tenían a nadie para hacer el cartel del festival, y que la imagen que tenían de momento era la que servía provisionalmente para añadirla en internet junto a las noticias que cubrieran el mismo, para prensa y bloggers. En seguida le respondí que yo mismo podría encargarme del cartel si me daba algo de tiempo para compaginarlo con otros trabajos que tenía pendientes en ese momento, a lo que accedió sin condiciones. Sólo necesité que concretara un poco más la idea que quería representar en él.
El festival se iba a presentar en verano, aunque todas las imágenes que sepromocionaron de él sugirieran otoño, al verse hojas caidas en el suelo y el pueblo con un cielo lluvioso, correspondientes al rodaje del último cortometraje de Moisés, que realizó en esa estación del año. Así pues, el director me dijo que habría que mantener la línea de las imágenes que teníamos, y acompañar en lo que se pudiera a la imagen original, haciendo especial hincapié en los zapatos rojos. Su idea pasaba por representar a Tolox como si fuera la Ciudad Esmeralda de El Mago de Oz. De esa manera, y movido por lo primero que me vino a la cabeza, la cartelería de la famosa película protagonizada por Judy Garland, le pedí imágenes de Tolox para ver si podía representar una alegoría que evocara esa extraordinaria historia, pero con imágenes reales a modo de colage. El resto del material que necesitara ya lo pondría yo, tras arduas búsquedas para encontrar las piezas más adecuadas. Una vez resueltas las dudas, comencé a trabajar el modelo.
El material original con el que contaba consistía en la imagen de los zapatos rojos y la del pueblo de Tolox, por lo que tuve que buscar imágenes de vegetación que me fueran encajando para marcar un camino entre la maleza que llevara a la ciudad, confiando en poder marcar la perspectiva original del cartel de El Mago de Oz. La composición resultaba trascendental, y al tratarse de un cartel, la búsqueda de imágenes de gran tamaño se hizo muy pesada. A pesar de ello, logré las piezas necesarias para acompañar la perspectiva y fortalecer la fuerza visual de la composición del motivo. Poco a poco, y armado de mucha paciencia, fui montando cada una de las capas para integrarlas posteriormente una a una, hasta hacer una imagen homogénea. Para terminar, construí en 3D los textos y los exporté con alpha para integrarlos con el resto de la imagen. Así podría añadirle los brillos con aditivos y la misma textura que los zapatos, para que todo fuera a juego. Para los bordes, decidí difuminarlos y romperlos en blanco para favorecer el contraste de colores con los del cartel, haciéndolo más llamativo y reconocible desde lejos, una de las particularidades que se deben contemplar a la hora de hacer un diseño de este tipo. Hubo quien dijo que parecería muy navideño con esos bordes, pero al final la aceptación por parte de los responsables de arte del festival hizo que se decantara la balanza en favor del modelo tal y como os lo presento.
Finalmente, el festival consiguió reunir más de 200 obras, de entre las que se tuvieron que seleccionar 26 de ellas para ser proyectadas. Consiguieron que la actriz Manuela Velasco, ganadora de un Premio Goya a la Mejor Actriz Revelación por "Rec", fuera la madrina del evento, que presentó el festival con los zapatos rojos, emulando a Dorothy, y acompañando al equipo para convertir durante unos días la ciudad de Tolox en la Ciudad Esmeralda. El evento, además, contaba con espectáculos como la parodia "Love that Jazz", de una bellísima Azucena Alonso, el concierto acústico de Javier Ojeda, líder de Danza Invisible, y la exposición "Miscelánea", retrospectiva de la obra del artista malagueño Pachi Gallardo, con piezas de pintura y escultura relacionadas con el cine. Otro de los artistas conocidos que confirmó su participación fue el veterano actor Roberto Cairo, conocido por sus papeles en "Cuéntame" y "Los Ladrones van a La Oficina", que defendía su trabajo en el cortometraje "Pandemonium". El resultado fue una fiesta del cine en la que hubo una gran participación y una mejor acogida en tierras malagueñas. Quién me iba a decir a mí que al final terminaría haciendo el cartel de un festival con muy buena pinta para seguir creciendo, ¿no créeis?
A comienzos de año, y sabiendo que yo me encontraba desocupado en ese momento, mi amigo Jaime Pancorbo, gran compañero y mejor persona, me llamó una mañana para comentarme que había conocido a un director que buscaba a alguien que le pudiera hacer las animaciones y grafismos de su último cortometraje, y que si quería, movería hilos y le pasaría mi teléfono para que pudiera ponerse en contacto conmigo. Accedí fácilmente, no perdía nada por hablar con ese director y ver lo que quería. Y así fue.
Pasaron unas fechas y pronto recibí la llamada del director. Se trataba de Moisés Martín, realizador novel y especialista en imagen que hasta entonces había escrito diferentes artículos para las publicaciones Looc Madrid y Coiffure. Según parece, un par de años antes decidió crear la productora Producciones Desesperadas para, en 2010, escribir, producir y dirigir su primer cortometraje, "La Cleopatra Perturbada", una tragicomedia terrorífica de desamor con aires de serie Bamericana.En la actualidad se encontraba inmerso en su segundo proyecto, "Las Aventuras de Tina y Dita", que continúa en la línea de su primer trabajo. Me dijo que necesitaba una escena de grafismo y animación para la cabecera, así que decidimos llevar a cabo nuestra primera reunión en una de las cafeterías de la Plaza de España.
Cuando nos encontramos charlamos acerca de las ideas que tenía, y me enseñó el material que tenía en un portátil mientras tomábamos un café. Me resultó sorprendente, no sabría cómo catalogar su trabajo, está cerca del gore, con un toque de humor, me divirtió. Era un estilo que nunca había visto antes, así que accedí a hacerle la cabecera, a ver hasta dónde me llevaba todo esto. Cuando ví los efectos especiales le comenté que podrían ser mucho mejores, sin demasiado esfuerzo, con lo que aproveché para promocionar el trabajo de Alicia Jiménez, antigua compañera en la ECAM, completamente seguro de que le gustaría participar en el proyecto, tanto por estilo como por mi convicción de que terminaría congeniando con Moisés.
Lo cierto es que el realizador vino muy preparado, enseguida me entregó material, el guión y un story board de lo que quería, eso sí, muy desfasado en timming y en fuerza visual, lo que me animó a pedirle confianza para que dejara el trabajo en mis manos. Después de debatir acerca de la idea que tenía en mente, accedió a seguir mis consejos sobre el ritmo de la pieza. Por otro lado, el cortometraje ya lo tenía montado y etalonado, lo que me obligó a pedirle imágenes del corto ya terminadas para saber más o menos con qué temperaturas y cromatografías se había trabajado la postproducción, al fin y al cabo, el esfuerzo de acercar la escena al resto del trabajo la tendría que hacer yo. Además, sin un sonido de referencia, una banda sonora, eso suponía que prácticamente tendría que trabajar a ciegas. Después de hacerle ver los pros y contras que teníamos para llevar a cabo la cabecera, ambos llegamos al acuerdo de confiar el uno en el otro y ver qué salía de todo esto. Y nos pusimos manos a la obra.
Tardé algo de tiempo en ir preparando las piezas del modelado, aunque al final logré el objetivo de construir una cinta vhs. La documentación me resultaba vital a la hora de ensamblar piezas, así que le pedí a Moisés una cinta real para poder tomar nota y, por qué no, también algunas imágenes que me hicieran falta para texturizar. Hice varias pruebas, pero ninguna me terminó de convencer, y dado que ya andábamos algo cortos de tiempo, decidí plantear el BG y el lenguaje de forma que favorecieran la construcción que tenía y el ritmo que necesitaba la pieza. Al final, saqué el fondo del mismo modelado de la cinta, ya animada, para luego tratar los fotogramas uno a uno a posteriori. Así, al montarlo después, ya tendría los fondos resueltos y con movimiento. Ya sólo quedaba animar la cinta, algo relativamente difícil al trabajar sin sonido de referencia, así que me decanté por dividir los movimientos en secciones matemáticas iguales, de forma que al montar un tema musical, después se pudiera encajar a sincro con mayor facilidad. Tapé la cámara completamente durante exactamente un fotograma en cada movimiento de la cinta, para poder cambiar el background aprovechando el cambio de posición de la misma, a modo de ráfaga. Eso suele funcionar muy bién, me dije, aumenta la fuerza visual y resulta espectacular cuando lo acompaña el sonido fx. Me decanté por llevarlo a cabo con esas directrices. Después, una vez marcado un ritmo de movimiento, quedaba sacarle brillo a la escena, añadiendo las pegatinas de la cinta y presentándolas en una perspectiva que, en lugar de ser plana como planteaba en un principio el director, ganara en profundidad y agregara una mayor fuerza visual en cada pose,favorecida más aún por los fondos que había seleccionado, y suavizada por el slide(patinado leve) de pieza cuando se presenta. De esa forma, y trabajando la animación por blocking fui animando la cinta hasta conseguir un movimiento uniforme y constante, sin dejar que nada se quedara fijo en imagen, tratando de que al final toda la pieza parezca viva. Cuando terminé la cabecera, se la pasé a través de internet para que la supervisara y la montara con el postproductor si le valía. Inmediatamente, el director me llamó para decirme que mi trabajo le había hecho muy feliz, que le valía, y que ya estaba montando la escena. Yo me alegré un montón, costó un poco, pero al final salió una pieza que creo que no está mal, merece la pena. Si es capaz de alegrar a Moisés, supongo que hará lo mismo con más gente, así que me doy por satisfecho. Ya me diréis vosotros mismos qué os ha parecido.
Hacía poco que terminó mi periplo por la televisión y ya empezaba a cuestionarme mi futuro incierto, la pérdida de confianza y la melancolía me atrapaban, hasta que, cuando ya no tuve nada más que hacer, me divertía dibujando. Fue entonces cuando me dí cuenta de que lo mío era esto, que lo llevaba chutado en vena, y que merecía la pena hacer un esfuerzo por volver al cine y a la animación. Justo en ese momento parecía que mi destino me tenía reservada una sorpresa, dichosas redes sociales... Resulta que, carambolas de ese caprichoso destino que marca nuestros caminos, dí con Manuela Moreno, antaño compañera de estudios en la ECAM, a través de facebook, y animado por haberla visto actuar en la serie Impares, interpretando el papel de pareja de Guillermo Toledo, me puse en contacto con ella para felicitarla y decirle que me hizo mucha ilusión verla en pantalla. Lógicamente, nos agregamos a eso de ser amigos por la red. Conversando me contó que en ese momento estaba peleando por presentar un cortometraje para la 9ª edición del Notodofilmfest, mientras buscaba algo muy especial para la cabecera con el título, una estética muy concreta y que, al parecer, había encontrado en mi avatar habitual. No tardó en preguntarme si sería capaz de hacer una cabecera con esa imagen, siendo afirmativa mi respuesta, claro.
Terminamos poniéndonos de acuerdo sobre el trabajo que necesitaba para su cortometraje, un grafismo sobre una imagen congelada resaltando el título. Le pedí que me mandara el guión y algunas imágenes de lo que tenía rodado para poder precisar mejor, sé que 3 segundos no son nada, pero también que lo pueden ser todo, así que cuanto más integrado me veo en el proyecto, mayor es mi capacidad para acertar con el trabajo que me toque hacer. Ella me mandó todo lo que necesitaba. Y rápido lo estudié todo, tanto como lo que tardé en visualizar el cortometraje y saber que se trataba de un gran trabajo. No pude contenerme y respondí: "¡Por fin un guión para actores, Manuela! Sencillo, muy fluido, y fácil para el espectador. Estoy convencido de que se trata de uno de los cortos merecedores de premio, en serio." Me pilló justo en un momento crucial, y me motivó lo suficiente como para tardar sólo dos días en tener listo el trabajo, y enviárselo via internet después. Acostumbrado a veintemil cambios procedentes de realizadores y periodistas de televisión con muchas ganas pero poca idea, aluciné cuando, a la primera, la realizadora murciana quedaba encantada con mi trabajo, asegurando que era exactamente lo que buscaba. A mi me dió alas. En una pequeña pero trascendental medida, me volví a sentir útil, realizado. Mi ego inflado dio paso a la fidelidad y admiración por quien había vuelto a confiar en mi. Cuando pude ver el cortometraje finalizado, comprobé que no sólo me había reencontrado con una compañera con talento, sino que además resultaba agradecida, añadiéndome en los créditos. Nada habíamos hablado acerca de ello, pues para mí ese trabajo supuso sólo una ayuda por lealtad y compañerismo, completamente desinteresada. Para mí fue un detallazo increíble. Un flechazo profesional, creo que sentí. Normal, supongo, tras cinco años sintiéndome vapuleado en televisión. Ese reconocimiento terminó por asegurar que siempre que pueda ayudar a Manuela lo haré muy gustosamente, y más sabiendo que su innegable talento la llevará muy lejos.
En cuanto al cortometraje, de 3 minutos y medio, quedé muy satisfecho como espectador. Resultaba un gag cómico que poco a poco va creciendo hasta hacerse insosteniblemente divertido, muy fluido, de estética muy cuidada, y de factura exquisita. Como no podía ser de otra forma, y augurándolo desde un principio, el trabajo resultó premiado con el Premio de Distribución de Notodofilmfest. Al final terminé sintiéndome parte de un equipo con los 3 segundos mejor valorados de mi vida. Es curioso, el destino ha querido que comparta camino con un tren de alta velocidad al que me han subido por currarme mi avatar. Muy curioso. Y muy agradecido.
Hace poco Alis nos presentó "Telescopio", uno de sus últimos trabajos, extraído del álbum "Material de Disección" BMG 2011, dirigido y realizado por Manuela Moreno, una de las directoras noveles más prometedoras del cine español, y con quien tuve el inmenso honor de compartir estudios en la escuela de cine primero, y de participar en algunos de sus proyectos posteriores después. Da gusto comprobar cómo han ido creciendo profesionalmente todos aquellos que un día fuimos compañeros de estudios, y más aún cuando algunos alcanzan el éxito con sus trabajos, resulta inspirador, y llena el orgullo. Y este es el caso de este maravilloso videoclip, un número uno en las listas de éxitos de Mundopop, destacado en las páginas de Mondo Sonoro, y número uno de los temas de música alternativa española en las listas de iTunes. Un trabajo estupendo que reúne sensibilidad por los cuatro costados, muy en la línea ascendente de la talentosa directora murciana.
Cuando Manuela vino a verme para proponerme participar en el proyecto, enseguida noté que hablábamos el mismo idioma, el que hacía ya bastante tiempo que no escuchaban mis oidos, demasiado inmersos en trabajos televisivos. Me quedé fascinado con las explicaciones que me daba acerca de lo que querían conseguir, porque era relativamente sencillo pero muy efectivo, me daba la sensación de que todo estaba controlado. Eso me tranquilizó y me hizo ser yo mismo, sabiendo que siempre voy con el miedo a que me encarguen algo que supere mis habilidades. Conocí a Joaquín Zamora, que irradiaba buén rollo y mucha confianza en el proyecto. Pedimos unos cafés y nos los trajo a la mesa. A pesar de parecer el tipo más respetable de la reunión, también era el más servicial. A mi eso ya me bastó para decir con seguridad que estaba con un gran tipo. Por supuesto, accedí sin condiciones a participar en el proyecto con ellos, ya desde haber trabajado con Manuela en "Cloe" para mí resultaba tan gratificante que le gustara mi trabajo y que confiara en seguir haciendo cosas juntos que me costó muy poco decirles que sí. Ya me había comprometido.
Poco tiempo después asistí a otra reunión en una de las cafeterías de Tirso de Molina, donde se expuso el proyecto con mucho más detalle. Allí conocí a parte del resto del equipo. Fue un privilegio conocer a Mairén Muñoz, actriz y modelo conquense protagonista del vídeo, y mujer de bandera. Mi papel se redujo a aconsejar acerca de cómo deberían ser los planos para favorecer mi trabajo posterior, en lo que más o menos todos estuvimos de acuerdo. Al terminar la reunión, Manuela insistió en visitar la localización del rodaje, a muy poca distancia de donde nos encontrábamos. Se trataba de un videoclub de barrio, algo escondido. Pudimos comprobar cómo la mala suerte se cebó con nosotros, al encontrarnos la fachada del videoclub totalmente cubierta por un andamio. Ahora la solución pasaba por modificar un poco la idea original, o en hacer un trabajo de 3D descomunal, que siempre hay alguien que lo comenta. A pesar de todo, la tranquilidad era absoluta, se cambió la forma de contarlo y sin problemas. Sólo quedaba reunir los vídeos vhs para llenar el local, lo que al parecer no resultó tan fácil como podría parecer. Aquel videoclub no necesitaba mucho, ya era muy apropiado de por sí. Asustaban un poco sus recovecos, anunciaban poco espacio para trabajar, pero al final Manuela resolvió los tiros de cámara en el rodaje de forma magistral.
Turno para la postproducción. Una vez rodado todo, llegaba el turno para que Gaizka Ibarreche, postproductor, y un servidor, en calidad de grafista, trabajáramos con Manuela hasta dar homogeneidad a la pieza musical de Alis. Decidimos utilizar con acierto internet para acelerar el proceso de intercambio de archivos entre nosotros, lo que terminó por agilizar el trabajo de equipo. Había momentos en los que hablábamos por teléfono entre nosotros con los ordenadores delante y parecía que estuviéramos en dos salas, una contígua a la otra. Sorprende el hecho de que Gaizka y yo no nos viéramos en ningún momento del proceso, y que sin embargo el trabajo de equipo fuera fácil y fluido. Se notaba que ambos nos habíamos curtido en televisión. Trabajamos a destajo durante varios dias, por supuesto con la ayuda inestimable de una directora obligada a desdoblarse entre nosotros, y en ocasiones, a cubrir distancias para vernos, todo en tiempo récord. Ya estábamos a contrarreloj. Sólo encontramos problemas con la comunicación entre discos duros y máquinas, pues Gaizka trabaja en entorno Mac y yo lo hago en entorno Pc. Una vez solucionados los problemas técnicos, el trabajo conjunto fue placentero, sobre todo gracias a que Manuela tenía muy claro lo que quería y nos lo dejaba muy claro cuando nos lo decía. De esa forma evitamos tener que repetir planos y aumentar así el volumen de trabajo. Gaizka hizo magia con el montaje y por suerte los planos que le iba pasando le iban valiendo en su mayoría, y si había que cambiar algo lo hacíamos rápido y sin problemas. Pocas veces he trabajado con esta mecánica, y si bién me gusta más estar con las personas con quienes trabajo, he de decir que a pesar de los esfuerzos que nos llevó a todos, terminé muy contento con los compañeros y con el trabajo realizado, y encantado con que a Manuela le guste mi trabajo, claro.
Ya con el proyecto finalizado, quedaba saber qué le parecía a los chicos de Alis y a BMG el trabajo del equipo. Cuando me pasaron el vídeo para verlo antes del estreno aluciné. No podía dar crédito. Sabía que Manuela era buena dirigiendo, pero no tanto. Ha hecho de un videoclip musical toda una historia romántica en tono vintage. Sencillez y muy buén hacer. ¡Qué bueno! El estreno fue en la sala Star, en la calle Princesa. Allí me presentaron a Dani Pérez, protagonista del videoclip a quien hasta entonces no conocía pese a haber trabajado con miles de imágenes suyas. Tuve la ocasión de felicitarle por un magnífico trabajo y de comprobar que además se trata de un chico muy majo. Fue entonces cuando Alis, el grupo musical jienense formado por el vocalista de Baeza Pachi García, el guitarrista Juan Pablo Huertas y el batería David "Prince", nos ofrecieron una canción que evoca al recuerdo y nos sitúa entre finales de los años 70 y principios de los 80. Después, nos deleitaron con un concierto que, la verdad, no sonaba nada mal, lo que me da a pensar que el éxito de la gira será toda una realidad. Hubo aforo, el concierto estuvo muy chulo, y a la gente parece que le gustó mucho el videoclip. Normal, ¿no os parece?
No tiene intención de arrebatarle protagonismo a otros superhéroes, aunque su adaptación cinematográfica haya sido la más fiel al cómic original de Simon y Kirby, respetando las líneas maestras que formaron la peculiar vida de Steve Rogers. He de decir que la interpretación de Chris Evans me daba mucho miedo, tras otras producciones mediocres, que hacían que me lo imaginara marcando poses de modelo o fijando la mirada de forma sarcástica en los primeros planos. Sin embargo, sorprende su papel de forma convincente, está bién trabajado y desarrollado conforme va creciendo el personaje. No llega a enganchar al espectador de forma directa, eso sería más propio de un personaje actual, más al estilo de Tony Stark en Iron Man, sino que trabaja la sutileza de presentar un personaje que crée y que fomenta unos valores propios de mediados del siglo XX, exaltando al héroe y a sus valores frente a un antagonista carente de ellos, y que atrae al espectador que sabe utilizar un prisma capaz de adaptarse a las circunstancias de su tiempo. Aparte, los tintes políticos entre las dos fuerzas más potentes de la guerra, americanos y nazis alemanes, se anteponen a los valores y principios que muestra el protagonista, quizá por eso no termina de conectar, quizá por poner entre el protagonista y el espectador temas o hilos por delante de esa relación fundamental que no hacen más que alejarlos entre sí. Durante todo el largomentraje se pueden disfrutar momentos extraordinarios con Tommy Lee Jones, Stanley Tucci, y como no, Hugo Weaving. Si bién los primeros son el regodeo de los más nostálgicos, el papel desarrollado por este último es genial, elaborando un trabajo de antagonista muy cuidado, haciendo de Cráneo Rojo el personaje mejor adaptado de la obra. La pena es que pareciera un rival sencillo pese a la gran cantidad de recursos que disponía, me parece que se ha debilitado su figura desde lo que parecía en los cómics a cómo nos lo presenta Joe Johnston, director del film, pese a haber dispuesto de nada menos que 125 minutos para "endurecer" tanto al protagonista como al antagonista. Lo que sí se agradece es la relación entre el Capitán y Peggy Carter, interpretada maravillosamente por una arrebatadora Hayley Atwell, a la que, quizá por exigencias del guión, es extremadamente contenida en el plano sexual frente a ser muy apasionada en el sentimental, algo que no termina de explotarse con un clímax adecuado, todo lo que trasciende al plano físico es un beso robado "y deprisita" en un jeep. Supongo que al plantearlo en la preproducción alguien diría: "Señores, estamos en 1940, aquí sólo hay un beso ligerito y es al final". Completa el triángulo amoroso un sorprendente Sebastian Stan interpretando el papel de Howard Stark, padre de Tony, Iron Man. Resulta ser un centro de atención, con un comportamiento exactamente igual al que Robert Downey Junior nos presentó en su papel de Tony Stark con Jon Favreau, y supone la nota de humor en la obra del Capitán. Ahora sólo me quedaría explicarme por qué el escudo que aparece en Iron Man 2 es tan distinto al de vibrantium que lleva Rogers, cosas de los directores, imagino.
Afortunadamente, la película no se detiene en interminables diálogos y, si bién recuerda a la de "Capitán Sky", realizan una ambientación de época envidiable. Los efectos especiales están muy cuidados y excepcionalmente integrados, consiguiendo envolver al espectador en las escenas de acción. Sin embargo, el ritmo de la historia no es muy alto, y pese a la virtuosidad visual, pierde en interés al dotarla, quizá, de demasiadas escenas pausadas. La sensación que deja es la de disfrutar de un gran trabajo, pero al que se le podría haber sacado más. La versión digital en 3D deja bastante que desear, es muy correcta, pero han ido con lo justo. Se ha notado demasiado que no han trabajado la preproducción pensando en el 3D, porque las composiciones pierden fuerza visual y terminan diluyéndose con la historia. El efecto de profundidad está logrado, pero apenas hay planos generales donde se pueda disfrutar realmente de esta tecnología.
Uno de mis amigos me dijo: "¿Ese es el Capitán América? ¡Pero si llega Thor y le manda a Cuenca de una toba! jajajaja...". Lo cierto es que no pude menos que reirme, por la comicidad del comentario, pero llevaba más razón que un santo. Ya me estaba imaginando a Rogers liderando a Los Vengadores siendo el más "mindundis" de todos ellos. Lamentable. Pese a todo, aún con sus defectos, se trata de una gran adaptación cinematográfica del cómic, construido expresamente para los más nostálgicos, y muy cuidada en todos los detalles, con una estética impecable. Veremos a ver cómo se adapta Steve Rogers al siglo XXI en Los Vengadores.
Mucho se habla últimamente en los círculos cinematográficos sobre el acontecimiento que supone la nominación de Andy Serkis a los Oscar de la Academia de Hollywood, en la categoría de Mejor Actor de Reparto, por su papel en "El Planeta de los Simios: Revolución". El tema de moda separa, más aún, a los colectivos de animadores e intérpretes. Por un lado, supone una innovación, muestra de respeto y admiración el considerar nominable un actor por un papel desarrollado en mocap (contracción de motion-capture). Así piensan muchos, sobre todo el colectivo de actores, que es todo un honor, o debería serlo, para un equipo de profesionales, tener al intérprete nominado a premios. Mi paralelismo lo encuentro en la Fórmula 1, todo un equipo de profesionales de primerísimo nivel para que los méritos recaigan sobre el piloto, aunque también el equipo tiene reservado su reconocimiento, pese a todo.
Por otro lado, supone un menosprecio para aquellos que, conociendo el trabajo realizado, lo localizan como un trabajo de equipo, en el que la interpretación del actor resulta importantísima, pero no menos que otros campos que se desarrollan durante todo el proceso de producción. Así, se encuentran equipos de animadores que se dedican sólo a los cabellos, otros a las correcciones faciales, otros a la integración de imágenes, otros a las locuciones, otros a las correcciones de las animaciones... ¡y eso sólo posterior al rodaje! porque antes de él ya se han decidido el storyboard, el animatic, el diseño de los personajes, los entornos gráficos, los efectos especiales, el ambiente, la iluminación, los movimientos de cámara, etc, etc, etc... Hay tantísimos campos los que se ponen en juego para la realización de un largometraje rodado con mocap, que el colectivo de animadores principalmente, considera un menosprecio no contar con el trabajo de muchas personas de grandísimo talento y amplísimos conocimientos cinematográficos para ser premiados de igual forma.
Mi postura es más cercana a la segunda, pues soy consciente de todo lo que un rodaje con mocap tiene detrás, pareciéndome más justo una nominación para el actor siempre y cuando también se conceda la nominación a todo un equipo que, indudablemente, también aporta una enorme carga de talento en la obra. Puedo estar equivocado, al menos, la realidad me indica que mientras haya dos posturas coherentes enfrentadas, ambas son susceptibles de ser erróneas... o acertadas. Lo que sí tengo claro es que los tiempos han cambiado, y que la animación es un campo que está creciendo, y se está popularizando, al tiempo que cuanto más avanza la tecnología, más lejos se puede llegar en este terreno. Creo que sería acertado considerar al mundo de la animación como parte fundamental del Cine de hoy en día, y educar al mundo mostrándole los distintos campos en los que se desarrolla. Para ser más claro, un premio de dirección artística para mí sí es comparable a uno para un entorno gráfico; o uno de fotografía, compitendo de igual forma con planos animados; o un premio de dirección al que aspire cualquier campo de producción; o por qué no decirlo, un premio de interpretación equiparado a otros de mocap y animación "key to key".
No sería necesario discutir si a cada campo artístico se le reconocieran sus talentos, pero ya se sabe, en esto del arte, el ego es algo que está muy presente en cada afirmación. Veremos lo que pasa en el futuro, cuando las piezas comienzan a no encajar, es porque quizá el puzzle esté cambiando.
Hace no mucho, un amigo de las redes sociales me comentó acerca de escribir un guión sobre uno de esos temas que casi nadie conoce, pero que presume de tener detrás varios gobiernos poderosos interesados en mantener el silencio sobre el tema. Me envió un montón de datos e información que me hicieron ver la luz en diversos asuntos, tal y como si estuviera montando un puzzle y acabara de encontrar algunas piezas que encajaran en él. Cualquier hipótesis sobre el tema ofrece la susceptibilidad de poder ser señalado como paranóico conspiracionista, algo que a mi me atrae, en pos de satisfacer mi curiosidad sobre el tema, y más cuando encaja con algunas de las ideas que he ido descubriendo a lo largo de los últimos años.
Los hechos comienzan poco antes de estallar la II Guerra Mundial, cuando Hitler, ya en el poder, decide enviar todo tipo de efectivos militares de élite, punteros en la tecnología de su tiempo, al continente antártico. Un despliegue enorme de medios y recursos, basándose en las observaciones de psíquicos y mediums en la nómina del III Reich, que pudieron llegar a visualizar los restos de una avanzadísima civilización prehistórica, enterrada en los hielos de la Antártida, creyendo que este continente pudo un día estar libre del hielo, siendo anterior a algún tipo de cataclismo.
La historia trascurrió tal y como se conoce en nuestros días, pero un año después de terminar la guerra, en 1946, la marina americana envía una fuerza de 13 buques de guerra liderados por el portaaviones Phillipine Sea y escoltados por aeronaves con 4.500 efectivos a la zona antártica. La operación queda en secreto, siendo conocida como Operación Highjump (gran salto), y estando al cargo el Almirante Richard Evelin Bird. De cara a los medios la operación se describió como "maniobras de guerra en condiciones extremas", aunque, pese a ello, se prohibiera terminantemente la presencia de observadores internacionales. La expedición volvió habiendo sufrido la pérdida de cientos de hombres y una cantidad valiosa de material. Extrañamente, nadie hizo preguntas al respecto.
A día de hoy, el vuelo sobre el polo está prohibido según las Leyes de Navegación Internacional, aduciendo problemas medioambientales y desincronizaciones de los instrumentos de navegación. A pesar de todo, la "Phoenix Science Phoundation", una corporación científica sin ánimo de lucro, ha anunciado una expedición al interior de la Tierra, por mar, a través del polo Norte, llamándose NPIEE, "North Pole Inner Earth Expedition". El camino lo han iniciado el pasado mes de agosto. Hay fotografías astronómicas que demuestran la existencia de planetas con gases en su interior, en lugar de sólidos como hemos pensado siempre. Y quizá puedan encontrarse cosas increíbles en nuestro propio planeta. Parece que vuelven los tiempos para los aventureros. Veremos lo que sale de todo esto, a mi me tiene expectante.
Poco a poco voy entendiendo el funcionamiento de todos los componentes, todavía sigo en periodo de pruebas, pero creo que con la línea de cabecera he hecho un buén trabajo. Iré editando colores y formas a medida que vaya descubriendo esto del mundillo de las aplicaciones para blogs, porque ahora mismo estoy muy pez, no consigo saber qué hace cada aplicación y para qué me gustaría activarla. En fin, mi primera entrada la realizo así, comentado cómo voy levantando el telón, todavía peleado con el armatoste.